El Ayuno Intermitente y su impacto en la Glucosa en Sangre

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En un post anterior hablamos de la diabetes y cómo el ayuno intermitente puede ayudar a las personas que padecen esa condición. 

En principio, la prevención de la enfermedad es fundamental, para ello tener un estilo de vida saludable, en el cual el ayuno intermitente puede ser de gran ayuda, sumado a la actividad física regular, un buen descanso y calidad del sueño, son las principales recomendaciones.

Además, concentrarse en controlar y evitar los factores de riesgo será clave, más aún cuando la persona tiene antecedentes familiares de la enfermedad; también la edad es un punto importante que considerar ya que después de los 45 años hay mayor probabilidad de desarrollarla. 

Por otro lado, la posibilidad de revertir la diabetes tipo 2 ya es un hecho, ya hay testimonio de personas que hicieron cambios importantes en su estilo de vida y gracias a su disciplina y constancia en los buenos hábitos, pudieron dejar atrás este padecimiento. 

Claro está, cada caso es especial; no todos podrán lograr remisión, pero sí pueden marcar diferencia e ir mejorando progresivamente su calidad de vida. 

Los logros dependerán en gran medida del conocimiento, cuánto más aprendamos sobre nuestro cuerpo y cómo funciona, mejor será la respuesta a lo que nos toque enfrentar. 

Por eso, vamos a conocer algo más del efecto del ayuno sobre el azúcar en sangre…

 

Diabetes tipo 2 y Glucosa en Sangre

El diagnóstico de diabetes depende, entre otras cosas, de la alta concentración de glucosa en sangre y la incapacidad del cuerpo para producir suficiente insulina o utilizar la insulina disponible para controlarla.

Es así que, ante la detección de la enfermedad, quien la padece deberá adaptar su vida al control permanente de los niveles de azúcar en sangre y, en función a ello, tomar la medicación adecuada y/o aplicar la dosis de insulina correspondiente. 

No obstante, el azúcar en sangre también puede estar muy bajo, esta es otra de las afectaciones que pueden tener las personas diabéticas. 

En un estudio global grande de personas con diabetes que toman insulina, cuatro de cada cinco personas con diabetes tipo 1 y casi la mitad de las personas con diabetes tipo 2 reportaron un evento de concentración baja de glucosa en la sangre al menos una vez durante un período de 4 semanas. Fuente

En este orden de ideas, saber cómo regular los niveles de azúcar en sangre durante todo el día y ante situaciones eventuales, es de suma importancia. 

Todo va a depender de cada persona, pero en líneas generales existen distintos elementos que pueden impactar en los niveles de glucosa en sangre.

El consumo de carbohidratos es el más obvio, aunque un alto consumo de proteínas y grasas también puede impactar en los niveles de azúcar.

Por otro lado, controlar que las dosis de insulina sean las adecuadas es prioridad, lo que dependerá por ejemplo de la edad, tipo de dieta, del desarrollo de la pubertad, de las horas del día, etc. 

En lo que respecta a la hora del día, se debe considerar la producción de las hormonas llamadas contrarreguladoras, que en su acción aumentan los niveles de glucosa, ellas son la adrenalina, glucagón, cortisol y hormona de crecimiento. 

En tal sentido, por ejemplo, el cortisol se libera alrededor de las ocho horas, sobre esa hora existe más resistencia a la insulina, por lo que se necesita una dosis mayor de insulina (ratio) en comparación con otras ingestas realizadas a lo largo del día. 

Asimismo, en la pubertad, los adolescentes están en rápido crecimiento y secretan mayores cantidades de hormona de crecimiento durante la noche, por lo que es frecuente observar valores de glucosa más altos en ayunas. Fuente

Sumado a ello, cuando hablamos de la edad, la producción de insulina disminuye a partir de los 40 años, los tejidos responden menos a la acción de la insulina y con el paso del tiempo, el músculo se va perdiendo y con él los receptores que captan la insulina. 

Así las cosas, conocer el organismo y cómo responde a las diferentes circunstancias que le toca vivir día a día, será de gran ayuda para el control de la enfermedad y allanar el camino hacia la remisión de esta. 

 

¿Ayunar eleva los niveles de Azúcar en Sangre?

Cómo mencionamos antes, hay mucho que tener en cuenta para mantener los niveles de glucosa en sangre en un rango "normal" para una persona con diabetes tipo 2. 

Aquí surge una duda muy frecuente entre quienes tienen la enfermedad y desean poner en práctica el ayuno intermitente, y es cómo afecta el ayuno a los niveles de azúcar en sangre. 

Según el doctor Jason Fung, "ayunar puede sin duda aumentar la glucosa en sangre; ello se debe al efecto de reducción de la insulina y el aumento de hormonas contrarreguladoras. Todo esto tiene el efecto de sacar a la sangre la glucosa almacenada en el hígado. Es normal."

Aquí el hecho de que el azúcar no se produce por la ingesta de alimentos es bueno, es signo de que el hígado comienza a liberar azúcar acumulada y se está limpiando.

La elección del protocolo de ayuno intermitente deberá ajustarse a las condiciones que la enfermedad le hace vivir a cada persona, de manera que logre controlar los picos de azúcar y promover el correcto funcionamiento de las hormonas y órganos involucrados. 

El hecho de que el ayuno intermitente ayude a tratar la resistencia a la insulina es un excelente indicio ya que el cuerpo puede recuperar su eficiencia en la producción de dicha hormona, evitando tener que recibirla externamente. 

Seguramente habrá de pasar un tiempo para que el páncreas logré funcionar de manera adecuada y producir la cantidad de insulina que necesita, pero todo dependerá del compromiso de quien decida utilizar el ayuno intermitente y otros hábitos saludables para mejorar su calidad de vida. 

No olvidemos otro detalle, como lo planteamos en el post anterior, los medicamentos para la diabetes procuran reducir el azúcar en la sangre, lo que implica guardarla en alguna parte, ya sea el hígado, la grasa o en los músculos, pero tarde o temprano ese azúcar buscará salir. 

Quizás sea buena idea en principio prevenir, pero también contribuir a revertir la resistencia a la insulina, a disminuir el hígado graso, eliminar la obesidad, mejorar el funcionamiento del organismo dándole el tiempo necesario para su reparación, promover el reciclaje celular, entre otras acciones en las que el AI puede sin dudas colaborar.   

Una vez más resaltamos lo importante que es practicar el ayuno intermitente con la guía de un especialista y con el debido seguimiento y control médico que se adecue a la enfermedad y la medicación que tenga la persona.