¿El Alzheimer se puede Prevenir con el Ayuno Intermitente?

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Alzheimer y Ayuno intermitente

El Alzheimer es una de las enfermedades más temidas a nivel mundial, no solo por el sufrimiento que causa a quien la padece sino también por sus implicaciones en el entorno familiar cercano que deberá adaptarse a las nuevas realidades producto del avance de la enfermedad.

El Alzheimer no genera riesgo de muerte en sus primeras manifestaciones, una persona puede vivir por varios años con la enfermedad, sin embargo, es preocupante ya que por el momento no hay cura y su avance es inevitable.

Un problema adicional se presenta si al mismo tiempo surgen otras enfermedades, esto es ya que puede haber mayores complicaciones debido a la incapacidad de una persona para informar sobre sus condiciones físicas y que en caso de existir algún problema de salud, puede traer aparejado la ausencia de un tratamiento adecuado.

Según datos expuestos por la OMS en el año 2020, la demencia afecta a nivel mundial a unos 50 millones de personas; cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.

Sumado a ello, se calcula que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050.

De esos números, también hay que considerar los datos específicos sobre el Alzheimer que, para ese entonces, indicaban que dicha enfermedad es la forma más común de demencia, acaparando entre un 60% y un 70% de los casos.

 

¿Qué es la Enfermedad de Alzheimer?

El Alzheimer es la forma más común de demencia.

El Alzheimer es una enfermedad progresiva, los síntomas de demencia empeoran de forma gradual con los años. Comienza con pérdida de memoria leve, pero en la etapa final del Alzheimer, quien lo padece, pierde la capacidad responder al entorno, provocando que no pueda mantener ni siquiera una conversación.

El síntoma temprano más común del Alzheimer es la dificultad para recordar información recién aprendida ya que los cambios ocasionados por esta enfermedad, por lo general, afectan la parte del cerebro vinculada al aprendizaje.

A medida que el Alzheimer avanza en el cerebro, se agravan los síntomas, haciéndose presente la desorientación; cambios en el humor y el comportamiento; confusión cada vez más grave en relación con eventos, horas y lugares; sospechas infundadas sobre familiares, amigos y cuidadores profesionales; pérdida de memoria y cambios en el comportamiento más graves, y finalmente, dificultad para hablar, tragar y caminar. Fuente

Etapas de la enfermedad de Alzheimer

Como mencionamos, se trata de una enfermedad progresiva y es por ello por lo que se identifican distintas etapas, a saber:

Alzheimer leve

Con el avance de la enfermedad, aumenta la pérdida de memoria y aparecen otras dificultades cognitivas. Pueden suceder circunstancias en las que la persona deambula y se pierde, surgen dificultades para manejar dinero, tiende a repetir preguntas, demora más tiempo para completar las tareas diarias normales, cambios en la personalidad y comportamiento. Por lo general, esta es la etapa de diagnóstico.

Alzheimer moderada

En esta etapa, el daño ocurre en las áreas del cerebro que controlan el lenguaje, el razonamiento, el pensamiento consciente y el procesamiento sensorial, como la capacidad de detectar correctamente sonidos y olores. Empeoran la pérdida de memoria y la confusión, por lo que comienzan a no reconocer a sus familiares; también se dificulta aprender cosas nuevas, realizar tareas de varios pasos como vestirse, pueden tener alucinaciones, delirios y paranoia, comportarse de forma impulsiva.

Alzheimer grave

En esta fase, las placas y los ovillos se extienden por todo el cerebro y el tejido cerebral se reduce considerablemente. Afecta la comunicación y dependen por completo de otros para su cuidado. Es posible que la persona pase la mayor parte o todo el tiempo en cama mientras el cuerpo se va deteriorando. Fuente

Causas de la Enfermedad de Alzheimer

Existen dos estructuras anormales llamadas placas y ovillos que son identificadas como las principales sospechosas de dañar y matar las células nerviosas.

Las placas son depósitos de un fragmento de proteína llamado beta-amiloide que se acumula en los espacios entre las células nerviosas.

Los ovillos son fibras retorcidas de otra proteína llamada tau, que se acumula dentro de las células.

La enfermedad de Alzheimer lleva el nombre del Dr. Alois Alzheimer quien, en 1906, examinó el cerebro de una mujer que había muerto de una enfermedad mental extraña y encontró muchas agrupaciones anormales (ahora llamadas placas amiloides) y conjuntos de fibras enredadas (ahora llamadas ovillos neurofibrilares u ovillos de tau).

Aunque se ha avanzado mucho en los conocimientos del tema, por el momento, los científicos desconocen la función exacta que las placas y los ovillos desempeñan en la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de los expertos cree que, de alguna forma, desempeñan una función crítica en bloquear la comunicación entre las células nerviosas y alterar los procesos que las células necesitan para sobrevivir.

La enfermedad de Alzheimer puede ser de inicio temprano, ocurre entre los 30 y los 65 años y representa menos del 10% de todos los casos. La otra es de inicio tardío, después de los 65 años.

Uno de los grandes misterios de la enfermedad de Alzheimer es por qué afecta en gran medida a las personas mayores. Las investigaciones sobre el envejecimiento cerebral normal exploran esta pregunta. Por ejemplo, los científicos están aprendiendo cómo los cambios en el cerebro relacionados con la edad pueden dañar las neuronas y afectar otros tipos de células cerebrales para contribuir al daño que causa esta enfermedad. Estos cambios relacionados con la edad incluyen atrofia (disminución) de ciertas partes del cerebro, inflamación, daños vasculares, producción de moléculas inestables llamadas radicales libres y disfunción mitocondrial (un colapso de la producción de energía dentro de una célula). Fuente

Por otro lado, los investigadores están aprendiendo cómo los procesos bioquímicos de ingesta y digestión de alimentos interactúan con los cambios en el cerebro. Están descubriendo que el microbioma intestinal, la comunidad de virus, bacterias y otros microbios en el sistema digestivo, puede influir en el inicio y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Los estudios en ratones y humanos muestran que la composición del microbioma intestinal en la enfermedad de Alzheimer y el deterioro cognitivo leve es diferente a la de los seres cognitivamente normales.

Los cambios en el microbioma intestinal a medida que las personas envejecen se han relacionado con alteraciones en el sistema inmunitario, inflamación persistente y enfermedades crónicas, incluidos trastornos neurológicos como el Alzheimer. Los investigadores están explorando cómo estos cambios se relacionan entre sí y con los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer, incluida la neurodegeneración y la acumulación de proteínas tóxicas beta-amiloide y tau.

Identificar los microbios intestinales buenos y malos asociados con el Alzheimer podría ayudar en la prevención y tratamiento.

Ayuno Intermitente, una forma de prevenir el Alzheimer

La incorporación del ayuno intermitente a la vida de las personas ha demostrado tener resultados positivos que contribuyen a una mejor calidad de vida gracias a su efecto positivo en la salud.

Una de las mayores contribuciones del AI es la autofagia, un mecanismo que se activa en el cuerpo luego de determinadas horas sin ingesta de alimentos y que permite el canibalismo celular, donde las células se alimentan de sus propios desechos.

Gracias a la autofagia la disminución de las células senescentes es un hecho, recordemos que dichas células son responsables del envejecimiento ya que son células que detienen su ciclo celular, pero no mueren, y se mantienen activas liberando sustancias dañinas a su entorno. Así, se van acumulando en tejidos del cuerpo y juegan un papel importante en el desarrollo de diferentes patologías, como el cáncer o el alzhéimer. Fuente

Igualmente, como lo mencionamos en un post anterior cuando hablamos del AI y el cerebro, el ayuno tiene un impacto favorable en el cerebro ya que disminuye la neuroinflamación y la desmielinización, aumenta la neuroplasticidad y estimula el correcto funcionamiento del cerebro, al promover la reparación celular y contribuir a la formación de nuevas células cerebrales y conexiones entre ellas, facilitando la comunicación dentro del cerebro.

Por otro lado, múltiples estudios han identificado un mayor riesgo de Enfermedad de Alzheimer en algunas poblaciones diabéticas, aunque no está claro qué pacientes diabéticos desarrollarán demencia y qué características biológicas pueden predecir el deterioro cognitivo.

Un estudio indica que, en conjunto, los trastornos metabólicos que incluyen el metabolismo de la glucosa/lípidos, el estrés oxidativo, la disfunción mitocondrial y los cambios en las proteínas causados ​​por la Diabetes Mellitus se asocian con una vía de señal de insulina alterada. Estos factores metabólicos podrían aumentar la prevalencia de EA en pacientes diabéticos a través de la promoción de la patología A β .

Asimismo, se cree que es posible que comer cierta dieta afecte los mecanismos biológicos, como el estrés oxidativo y la inflamación, que subyacen al Alzheimer. O tal vez la dieta funciona indirectamente al afectar otros factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, como la diabetes, la obesidad y las enfermedades del corazón. Una nueva vía de investigación se centra en la relación entre los microbios intestinales (organismos diminutos en el sistema digestivo) y los procesos relacionados con el envejecimiento que conducen a la enfermedad de Alzheimer. Fuente 

Es en relación con lo mencionado, una vez más podemos resaltar el rol del AI en la prevención de la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, sumado a que el ayuno es un excelente aliado contra el envejecimiento, el principal factor de riesgo del Alzheimer.

Igualmente, el AI es de gran ayuda para el cuidado de la microbiota, contribuyendo a una mayor diversidad de microorganismos que componen la flora intestinal, perfecto para evitar casos de disbiosis con posibles efectos en el desarrollo del Alzheimer.

Un dato más que también deja ver lo positivo de la práctica del ayuno intermitente es que favorece la producción de cetonas, considerada una mejor fuente de energía para el cerebro.

Con todo lo mencionado, aunque aún no hay estudios concluyentes en humanos respecto a los beneficios del ayuno intermitente para prevenir el Alzheimer, ya hay estudios que revelan en animales los buenos resultados.

Uno de ellos hace referencia a que el ayuno intermitente protege contra el deterioro de la función cognitiva y otro concluye que los regímenes dietéticos como la restricción calórica y el ayuno intermitente pueden mejorar los déficits relacionados con la edad en la función cognitiva por mecanismos que pueden o no estar relacionados con las patologías Abeta y tau, dos aspectos muy prometedores que se espera pronto puedan tener resultados buenos en humanos.