¿Cómo Afecta el Ayuno Intermitente a la Presión Arterial?

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A medida que avanzamos en la edad, de repente comienzan a aparecer algunas molestias que nos ponen en alerta; el cuerpo comienza a “pasar factura” de cómo nos comportamos en años anteriores con su cuidado.

La presión arterial es un problema de salud pública de los más conocidos y muy frecuente a nivel mundial; puede ser una condición grave en la medida en que, si no se trata a tiempo, puede ser causa de muerte.

No obstante, muchas personas no saben que sufren hipertensión hasta que ocurre alguna situación de gravedad, esto es debido a que no genera síntomas y por eso es otra de las patologías identificadas como asesino silencioso.

Según la publicación de datos de agosto del 2021 de la Organización Mundial de la Salud, se estima que en el mundo hay 1280 millones de adultos de 30 a 79 años con hipertensión y que la mayoría de ellos (cerca de dos tercios) vive en países de ingresos bajos y medianos. Según los cálculos, el 46% de los adultos hipertensos desconocen que padecen esta afección. La hipertensión se diagnostica y trata a menos de la mitad de los adultos que la presentan (solo al 42%) y apenas uno de cada cinco adultos hipertensos (el 21%) tiene controlado el problema.

¿Qué es la Presión Arterial?

La sangre se distribuye desde el corazón a todo el cuerpo por medio de los vasos sanguíneos. Con cada latido, el corazón bombea sangre a los vasos. La tensión arterial se genera por la fuerza de la sangre que empuja las paredes de los vasos sanguíneos (arterias) cuando el corazón bombea. Cuanto más alta es la tensión, más dificultad tiene el corazón para bombear. Fuente

La presión arterial se registra a partir de 2 números:

Presión sistólica (el número más alto), es la fuerza con la que el corazón bombea sangre por todo el cuerpo.

Presión diastólica (número más bajo), es la resistencia al flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos.

Se considera que la presión arterial ideal está entre 90/60 mmHg y 120/80 mmHg (su medición es en milímetros de mercurio (mmHg)).

Hablamos de presión arterial alta cuando es de 140/90 mmHg o superior.

Vale aclarar que la presión arterial puede ser ligeramente diferente entre las personas, por lo que, lo que es bajo o alto para una persona, puede ser normal para otra. Fuente

 

Hipertensión

La presión arterial cuando es muy alta ejerce una presión adicional sobre los vasos sanguíneos, el corazón y otros órganos, como el cerebro, los riñones y los ojos.

Si la presión elevada persiste puede volverse un factor de riesgo de enfermedades graves como enfermedad del corazón, ataques al corazón, insuficiencia cardiaca, enfermedad arterial periférica, aneurismas aórticos, enfermedad del riñón, demencia vascular.

Tipos de presión arterial alta:

Presión arterial alta primaria (o esencial), es el tipo más común de presión arterial alta y sus causas incluyen el envejecimiento y hábitos poco saludables.

Hipertensión arterial secundaria, se produce a causa de diferentes problemas médicos, por ejemplo, problemas renales u hormonales o, a veces, un medicamento que esté tomando.

Causas y Factores de riesgo de Presión Alta o Hipertensión

Hasta hoy no se ha podido establecer de forma concluyente las causas de la hipertensión, pero si se han identificado factores de riesgo que indican una mayor probabilidad de tener dicha condición, entre ellos encontramos:

Antecedentes familiares de presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares y/o diabetes

Si alguien en la familia padece hipertensión o alguna condición que pueda generarla, es posible que otros miembros también lo sufran.

Ser mayor de 65 años

La presión arterial tiende a aumentar con la edad. Los vasos sanguíneos naturalmente aumentan su grosor y rigidez con el tiempo.

Además, con los años el cuerpo deja de ser tan eficiente y eso trae consecuencias en el organismo.

De allí surge que, con la edad, las arterias se vuelven más rígidas debido a la acumulación de calcio en su interior. A causa de ello, el corazón necesita trabajar más para vencer esa resistencia y conseguir que la sangre llegue a todos los tejidos; esto deriva en fallas en el normal funcionamiento del corazón e incrementa las posibilidades de infarto u otros accidentes cardiovasculares.

Asimismo, producto del paso de los años, se presentan fallas en órganos como el hígado, los riñones, el páncreas, etc., que cumplen un rol importante en los mecanismos que permiten regular la presión arterial.

Tener sobrepeso

La presencia de obesidad favorece el desarrollo de hipertensión. Cada ganancia de peso de tan sólo 5% aumenta la probabilidad de padecer hipertensión en 20% y 30%. Por ejemplo, para una persona que pesa 80 kg, el incremento de 4 kg (que representa el 5% de su peso), el riesgo de que desarrolle hipertensión también aumenta.

El aumento del tejido adiposo (grasa) provoca un incremento del flujo sanguíneo, que es necesario para satisfacer las demandas de oxígeno y nutrimentos de ese tejido. Entre mayor sea el contenido de los depósitos de grasa en el cuerpo, mayor será el aumento en el volumen de sangre.

La obesidad altera la arquitectura del corazón al aumentar el músculo del ventrículo izquierdo (hipertrofia ventricular) con la finalidad de incrementar la capacidad de este órgano para enviar la sangre a todo el organismo. Fuente

Resistencia a la insulina

Sumado a lo anterior, hay investigaciones que relacionan la hipertensión con la resistencia a la insulina.

“La coexistencia de resistencia a la insulina e hipertensión puede verse como una relación causa-efecto (la resistencia a la insulina como causa de la hipertensión o viceversa) o como una asociación no causal. La insulina puede aumentar la presión arterial a través de varios mecanismos: aumento de la reabsorción renal de sodio, activación del sistema nervioso simpático, alteración del transporte de iones transmembrana e hipertrofia de los vasos de resistencia. Por el contrario, la hipertensión puede causar resistencia a la insulina al alterar el suministro de insulina y glucosa a las células del músculo esquelético, lo que da como resultado una absorción deficiente de glucosa.” Fuente

Es así como la resistencia a la insulina estimula el sistema nervioso simpático, aquel que en condiciones normales se activa ante amenazas y prepara al cuerpo para la huida o pelea. El sistema nervioso simpático se activa para llevar más oxígeno a los músculos y eleva la presión arterial producto de altos niveles de estrés.

Además, la insulina provoca que los riñones no liberen adecuadamente el sodio, esto lleva a retener líquidos y como consecuencia aumenta la presión.

Desequilibrio en la disponibilidad de minerales

Por otro lado, el desequilibrio en la disponibilidad de minerales como el magnesio y el potasio también puede afectar la presión arterial ya que estos minerales se complementan para ayudar a que el organismo elimine la sal por la orina y de esa forma bajar la presión.

Coherente con lo mencionado, investigación del año 2011 indicaba que “La combinación de una mayor ingesta de magnesio y potasio junto con una reducción de la ingesta de sodio es más eficaz para reducir la PA que la ingesta de un solo mineral y, a menudo, es tan eficaz como un fármaco antihipertensivo en el tratamiento de la hipertensión. Reducir el sodio y el calcio intracelulares mientras se aumentan el magnesio y el potasio intracelulares mejora la respuesta de la PA… Varios defectos genéticos en el transporte de magnesio están asociados con la hipertensión y posiblemente con enfermedades cardiovasculares… El magnesio es más eficaz para reducir la PA cuando se administra como múltiples minerales en forma natural y en combinación con magnesio, potasio y calcio que cuando se administra solo.”

En tal sentido, un estudio del 2018 afirmaba “La reducción de la ingesta de sodio, el aumento de la ingesta de potasio y el uso de sustitutos de la sal que contienen potasio en la dieta disminuyen significativamente la Presión Arterial, particularmente entre aquellos con hipertensión.”

Con lo dicho hasta aquí es importante resaltar el necesario equilibrio en la disponibilidad de minerales que necesita el cuerpo; la ausencia de ese equilibrio producto de déficit o excesos en algunos de los minerales como magnesio, potasio, sodio, calcio, provoca alteraciones en la presión arterial.

Para entenderlo más claro, una forma simple es ver al sodio como quien retiene líquido, el potasio elimina líquido, el magnesio es quien regula el equilibrio entre ellos.

Déficit de Vitamina D y Vitamina K

El déficit de vitamina D también es causa de hipertensión, esto es ya que además de ser una vitamina, es una hormona y tiene acciones importantes respecto a la salud ósea, el sistema inmune y la salud cardiovascular.

Los principales factores asociados a niveles bajos de vitamina D son la baja exposición solar y el envejecimiento.

Por causa del envejecimiento, la síntesis de la forma activa de la vitamina D se ve disminuida un 50% como resultado de la disminución de la función renal relacionada con la edad. Asimismo, con la edad, disminuyen los receptores de vitamina D, la síntesis de vitamina D3 en la piel y la ingesta de vitamina D tiende generalmente a ser deficiente.

La presencia de receptores de la forma activa de la vitamina D en tejidos humanos como el corazón, el endotelio y el músculo liso vascular indican su papel en el control de la presión arterial mediante diversas acciones como la mejora de las funciones de las células endoteliales y la vasodilatación mediada por flujo. Fuente

La mayoría de los estudios observacionales reportaron una asociación inversa entre la vitamina D y la incidencia de hipertensión.

De acuerdo con los datos experimentales, una gran cantidad de estudios observacionales respalda la noción de que la vitamina D tiene un efecto protector contra el desarrollo de hipertensión. Se reconoció una variación estacional en la presión arterial, con valores más bajos en el verano y más altos en el invierno, cuando la exposición a la luz ultravioleta y las concentraciones circulantes de 25OHD son más bajas. Fuente

La vitamina D se sintetiza en la piel como una prohormona en respuesta a la luz ultravioleta y también se absorbe en el tracto gastrointestinal. Ambas fuentes se activan en el hígado a 25(OH)D y en el riñón a 1,25-dihidroxivitamina D[1,25(OH) 2 D]; el nivel de 25(OH)D tiene una vida media de 2 a 3 semanas y es una medida del estado de la vitamina D.

Los ancianos son particularmente vulnerables, al menos en parte debido a la reducción de la actividad física y al aire libre.

Los afroamericanos también son particularmente vulnerables, en parte porque la piel de pigmentación oscura es menos capaz de sintetizar vitamina D en respuesta a la radiación solar.

Las personas obesas también tienen un riesgo superior al promedio, presumiblemente debido a la disminución de la biodisponibilidad de esta vitamina soluble en grasa. Fuente

De igual manera, la vitamina k2 es importante para el transporte de calcio y evita que se acumule en las arterias y provoque su endurecimiento. Es así como dado el papel destacado de la vitamina K2 en la homeostasis de calcio tanto a nivel vascular como óseo, su uso sería especialmente útil cuando hay niveles elevados de la presión arterial por pérdida de elasticidad vascular asociadas a la falta de vitamina K.

Estilo de vida y hábitos no saludables

Entre los factores de riesgo para el desarrollo de la PA elevada tenemos aquellos comportamientos que pueden afectar la salud en general y la PA en particular, como comer alimentos poco saludables con frecuencia, caso de alimentos con demasiado sodio y sin suficiente potasio o alimentos ultra procesados con potenciales efectos en la salud por su alta carga glicémica.

Beber demasiado alcohol o cafeína, no hacer suficiente actividad física, fumar o consumir drogas, no tener suficientes horas de sueño de buena calidad, son algunos más de los que se suman a la lista.

Afecciones médicas y consumos de medicamentos

Algunas de las afecciones que pueden provocar presión arterial alta son: ciertos tumores, enfermedad renal crónica, síndrome metabólico, sobre peso y obesidad, apnea del sueño y problemas de tiroides.

De igual manera, la presión arterial puede verse afectada por el consumo de medicamentos como antidepresivos, descongestivos, píldoras anticonceptivas y fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina o el ibuprofeno, etc.

Otros factores de riesgo

La raza y el origen étnico, el sexo, incluso hay investigaciones que muestran que existen factores, como los ingresos, la educación, el lugar en que se vive y el tipo de trabajo que uno tiene, que pueden contribuir al riesgo de presión arterial alta. Fuente

 

Ayuno intermitente e Hipertensión

Las investigaciones que abordan el impacto del ayuno intermitente en la presión arterial son por el momento muy escasas, algunas de ellas arrojan luz y dan el visto bueno, pero hay otras que no pudieron observar una caída de la PA producto de la práctica del AI, esto debe interpretarse considerando la población que se utilizó para los estudios.

A pesar de no haber resultados concluyentes, una investigación del año 2021 indica que su estudio sugiere efectos beneficiosos del ayuno de Ramadán sobre la presión arterial, independientemente de los cambios en el peso, el agua corporal total y la masa grasa y respalda las recomendaciones de algunas pautas gubernamentales que describen el ayuno de Ramadán como una práctica religiosa segura con respecto a la presión arterial.

Si bien es cierto que el ayuno de Ramadán no es una practica de ayuno intermitente propiamente dicha, debido a las limitaciones de horarios, ingesta de agua, alimentos, etc., a las que se someten quienes lo practican, las conclusiones promueven el desarrollo de nuevos estudios.

Por otro lado, si consideramos las causas y factores de riesgo de la hipertensión, podemos analizar la acción favorable del ayuno intermitente para prevenir, revertir y/o ayudar a controlar ciertas afectaciones a la salud que están relacionadas a una presión arterial elevada.

Hablamos por ejemplo del efecto del AI en el sobrepeso y obesidad, siendo una practica que colabora en la pérdida de peso de forma progresiva y con importantes beneficios en la salud en general.

Además, se ha demostrado que el ayuno intermitente es una herramienta muy efectiva para revertir la resistencia a la insulina, gracias al efecto favorable de los periodos sin ingesta para la recuperación de los órganos del cuerpo, en este caso del páncreas.

Sumado a ello, el tiempo de reposo de los órganos del cuerpo como el hígado, los riñones, el corazón, la posibilidad de utilizar la grasa acumulada como fuente de energía, la autofagia o limpieza celular, son algunos de los mecanismos que el AI activa para producir grandes beneficios en la salud del cuerpo, retrasando el envejecimiento y mejorando la calidad de vida, aunque pasen los años.

Hay varios posts en este blog que hablan específicamente de los efectos del ayuno sobre muchos aspectos en los que interviene la presión arterial y te invitamos a leerlos aquí.

Igualmente, siempre es bueno recordar que, si sufres alguna condición de salud como hipertensión u otras patologías, siempre es bueno consultar con tu médico para llevar un control adecuado y evaluar las necesidades de ajustar o no la medicación.

Además, no todos los protocolos de ayuno intermitente son para cualquier persona, se necesita el asesoramiento de un especialista para encontrar el protocolo adecuado.

No olvidemos que el AI es un estilo de vida y como tal deberá ir acompañado de buenos hábitos alimenticios y practicas saludables que hagan sinergia para el logro de una vida plena y saludable.

En sintonía con lo anterior, es bueno hacer mención de que varios estudios epidemiológicos sugieren que la dieta juega un papel importante en la determinación de la Presión Arterial. Las terapias dietéticas conocidas para reducir la PA incluyen la reducción de la ingesta de sodio, el aumento de la ingesta de potasio y magnesio, posiblemente un aumento de la ingesta de calcio y una dieta rica en frutas y verduras. Fuente